Quería dejar las letras versadas
estacionadas,
aparcadas al olvido de un tiempo
perdido,
quería como os decía, dejar de hacer
poesía.
Así transcurrían los días de verano
sin transcribir ningún pensamiento en
verso
sin imaginar una historia rimada
sin contar lo vivido en forma
ilusionada.
De repente hoy desperté aturdido en mi
habitación
por un momento recordé que sueño con
poesía
que hasta mis más inconfesables e
intimas pesadillas
contienen temidos sonetos que me atormentan con pasión.
Quería dejar las letras bailando al
compás
de la dulce melodía que producen al
rimar
ni puedo, ni quiero vivir sin componer versos.



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