Sigiloso busco el diamante en tu corazón
invado sin reparos tu profunda desazón
amarro con mis labios tus lágrimas de sazón
desarmo sin querer, queriendo, tu caparazón.
Bruto diamante brillante me escondías
arropado con rubor de condenas tardías
lleno de rasgos marcados con sabor a bulerías
mucho dolor cobijaba, lo escondías en eternas avemarías.
Al fin consigo atrapar tan preciado premio
que aun siendo sólo tuyo, hago también mío
con versos, tu tesoro dejará de ser prohibido
vuelvo a posarlo pulido en tu regazo esparcido.
Deshidrata tus penas lloradas, abandona esas tristezas
olvida jocosos miedos, evacua los malos recuerdos
vámonos de fiesta, lejos del infierno, fija los rumbos
presume radiante de tu ajuar, son tus mejores purezas.


