El día transcurre infinito con tu presencia
siempre cercana, cariñosa e infinita
llenas el hueco de los segundos cansinos
aportando la conciencia de tu presencia.
Era tu conciencia de hombre de ciencia
disputaba constante la existencia de un alma
tu presencia remarcaba todos los sentidos
trasnochando así nuestra existencia.
Tu presencia se fue e infinito pasa el día
lejana, deseada, perdida, es ya ufana
el tic-tac llena de silencio los huecos
sin alma ni conciencia, sin tu presencia.
Se fue tu conciencia con la lejanía
si de verdad eras física y química
ahora disfrutarás de nuevos universos
todos ellos paralelos a la vida mía.
Más, si tenía razón en mi lozanía
aseverando que alma llevabas
en tu presencia llena de sentimientos
allí reposa prendida en la abadía.
Ni alma ni conciencia, sólo presencia
cuando existió la disfrutamos eterna
desapareció de los días sin cambiarlos
son reflexiones del amor, de la lejanía.



