No puedes ver los árboles si antes no ves el bosque
¿Cómo vas a encontrar el camino si no tienes destino?
Serénate amigo mío, fija de nuevo el rumbo perdido
allá, pasado el horizonte verás que existe un monte
las nubes marcarán melodiosamente tu vida.
Camina despacio recordando tus antiguos fallos
te hacen ser una persona interesante, sobreviviste,
no lo dudes, sigues silbando, entonando la vida
sin arrepentimientos extraños, acá nace una montaña
el bosque surge en su falda, llenando tu corazón de ilusión.
¿Ves el bosque?, sigue caminando, ya encontraste tu sentido
es el destino que aún permanece camuflado
de oro viste todo aquello que tuviste
de gris entona todo aquello que perdiste
de rosa late todo lo que amaste
de azul retoza todo lo que creaste
sigue caminando, tu destino está ya cercano.
¿Oyes cantar esos pájaros? No los ves, sí, los sientes
esta vez sus cánticos llenos de trinos omnipresentes
celebran al compás la ruta por ti elegida
desenmascarando el oro encontrado
como ves, era simplemente un chapado
tanto luchaste por tus bienes que te cegó
por eso amigo no vistes que no era rosa tu pasión
rojo encarnado mostraba tu amor, tampoco lo viste,
el gris de tus nostalgias turbaba el color marfil
de aquellos que te dejaron sólo, en busca de tu destino,
sabedores que ellos antes que tú, hicieron este camino.
Se hace de noche, para, descansa, aprovecha la Luna,
su luz te hará ver que ya no es azul tu creación
ellos son Arco Iris que parió tu destino
cuando tú ignorabas que ahí estaba siempre el camino.
Amanece con la misma melodía que suena ahora,
al ritmo de tus pasos, borrando las huellas del camino
los árboles son ya distintos, no camuflan tus sentidos
lloras ahora arrepentido por ese tiempo perdido
¿Triste por encontrar el motivo de tu caminar?.
Así amigo son todos mis días, todas mis noches
veo el árbol, veo el bosque, cruzo la montaña
por senderos tenebrosos llenos de emboscadas
pero estoy tranquilo, todo tiene un sentido
ese rojo pasión es mi amor que me acompaña
ese marfil es mi bastón para las subidas,
para las bajadas, para los senderos, para las emboscadas
y el oro, no tengo nada, sólo relucen mis canas
que compiten con la brillantez multicolor
de esos brotes que nacieron del amor.
Dedicada a todos los amigos y amigas que visitan este pequeño rincón, que se ha convertido, sin querer pero queriendo, en una puerta directa a mi corazón, pasen, entren, cojan lo que quieran y cuando marchen, dejen esa puerta abierta.


