Los días van pasando lentamente,
ellos crecen ciertamente, envejecemos día a día,
pero qué bello se convirtió canear estos años con ellos
cada blanco pelo nuevo que me veo en el tiesto
cada sonrisa que me dedican todos los días
cada profunda arruga que marca mi gesto
cada canción que me cantan en susurros,
tiernos, desentonados, confusos y difusos.
Desayunamos juntos al amanecer,
al amanecer saben algo más que ayer
-¿papá! dice Jorge con tono airoso
¿Hacemos reciprocidad?
qué cosa será con lo que me saltará
aún recuerdo un compromiso
pacto de Lucía a escondidas conmigo
cumpliéndolo con el rigor blando de su corazón.
Reciprocidad me dijo el canijo y me acongojó
¿Sabe ya con su edad más que yo?
vertí los cereales en mi tazón
deseaba calmar la desazón
de su propuesta que me contó,
me explicó y me convenció.
Así entre compromisos y reciprocidad
mañana de nuevo amanecerá
veré en el espejo un blanco pelo nuevo
mi testa pierde por la edad los negros
no me importará, pues desayuno con alicates,
dos alicates y su paciente madre
ellos amigos son mis desayunos con diamantes.


