Que distinta sería la vida si en vez de sí hubiera dicho no
cuantas veces me planteo esta cuestión
¿A ustedes no les pasó lo mismo en alguna ocasión?
Que fácil sería ahora mi vida si en vez de no hubiera dicho sí
sueño constantemente con ello, es casi un reto
reto a ver como hubiera sido entonces mi vida
llena de ocasiones quizás ya perdidas
repleta de opciones ya vencidas.
Pero no puedo arrepentirme de cuando dije sí
fue un sí sincero y lleno de afecto
di todo lo que tenía dentro de mí
para cumplir el compromiso leal de un sí.
Tampoco puedo tener remordimientos cuando dije no
lo dije en concierto con mi corazón
influyeron mis creencias, mis pasiones y muchas razones
razones que no puedo trivializar con el tiempo
aquellas veces que dije no, sin duda tenía una razón.
Hoy rompí un espejo, mil añicos del espejo salieron
en cada uno de ellos vi la misma tez con distinto destino
destinos conocidos, destinos inciertos, destinos perdidos,
algunos me sonaban, los había vivido
otros los recordaba, eran sueños no cumplidos.
Uno a uno fui recogiendo ese estropicio
meditando en mi mismo
encontrando de nuevo el sentido
a aquella vez que dije NO
a esa oportunidad que quizás se escapó
a la atadura que me dio aquel SÍ
que hoy aún cumplo con placer sincero
pues lo hice porque quiero,
no me importaba ser un prisionero
sólo recuerdo que fue un sí sincero.
Se acerca mi pequeña Lucía y le explico
que cuenta un dicho que trae mala suerte
partir un espejo de forma indolente
ella sonríe y me dice “Jo, papá que suerte
de uno hiciste cien en un momento
seguro que repartes una parte”.
Así que cogí aquellos trozos que aún eran grandes
y así los pegamos armoniosos en un corcho
haciendo un cuadro abstracto
convirtiendo aquel desdichado espejo
en un lindo cuento lleno de reflejos.
No me trajo mala suerte el espejo
me ayudó a entender aquellos sí
a respetar aquellos no, sin complejos,
comprender que la niñez es experta
en rescatar de un apuro a su viejo,
Lucía te lo agradezco hoy con un beso.


